sábado, 30 de octubre de 2010

Un disparo que se desvio.

Sobre el caso sucedido la noche del domingo 24 de los corrientes, cuando dos jóvenes que residen en Sabana Perdida, estos fueron Pedro Julio Ortiz Ceballos y Juan Carlos Aquino Mesa, vieron frustrado un asalto que intentaron perpetrar a dos personas, que posteriormente se supo que eran la Fiscal Adjunta del Distrito Nacional Giselle O. Reyes Díaz y el sargento mayor de la Policía Nacional Luciano Familia, quienes ya habían salido de una pizzería.

Llama poderosamente a la atención que uno de los detenidos Juan C. Aquino Mesa, tenia tres fichas policiales, habiendo estado preso dos veces en la cárcel de La Victoria y una tercera vez en Monte Cristi, Mesa tiene dos impactos de balas en la pierna con entrada y salida en el muslo izquierdo. Habiendo Ortiz Ceballos adquirido el arma tras una planificación para sustraerla de alguien que tenia su control.

La versión con mucha lógica común expuesta por el joven Ortiz Ceballos, de que cuando el se abalanzo sobre el hombre (Sgto.), al este ser menos fuerte que el Sgto., se caen ambos en el forcejeo y el Sgto. desenfunda su arma, cuando el primer antisocial le grita al segundo que el Sgto., esta armado, iniciándose la balacera, que dio como resultado la muerte de la fiscal, debido a un disparo no dirigido a ella por parte del Sgto., el que dio en una parte de sólida antes de desviarse hacia su cuerpo insertándosele por la espalda.

Hay cosas que uno no logra comprender y es la insistencia del Fiscal del Distrito Nacional, de querer presentar (cambiando obviamente el hecho), al Sgto., como si el hubiese tenido la premeditación para ejecutar a quien hasta ese momento era su pareja sentimental y la cual supimos que estaba embarazada de el.

Algo si es seguro y es que estos dos jóvenes implicados en este hecho, tendrán penas que deben ser ejemplares, tomando en cuenta que (Aquino Mesa), es reincidente en este tipo de acciones y el otro joven según su propio testimonio habla con mucha frialdad.

De algo hay que estar claro y es que el Sgto., no ha cometido ninguna acción criminal pues la muerte de quien iba a ser la madre de su hijo, se produjo de forma involuntaria y/o accidental, desarrollando una especie de defensa propia contra los antisociales.

Esperemos pues que el Fiscal del Distrito no siga empecinado en querer dañar la investigación, dejando de lado obviamente su fanatismo y desesperación. En estos momentos el Ministerio Publico necesita CREDIBILIDAD.

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